God of War (literalmente,
Dios de la guerra) es un
videojuego de
acción y
aventuras desarrollado por
SCE Santa Monica Studio y distribuido por
Sony Computer Entertainment en
2005 para
PlayStation 2. El éxito de
God of War ha llevado al desarrollo de cinco juegos adicionales como parte de la serie:
God of War: Ascension God of War: Chains of Olympus, God of War: Betrayal, God of War II y
God of War III las últimas apariciones del protagonista en la franquicia;
God of War III, para
PS3 en julio del 2010, y
God of War: Ghost of Sparta, para
PSP el día
2 de noviembre del mismo año (próximamente el 13 de marzo de 2013 lo veremos en
God of War: Ascension). También, la saga cuenta con una compilación llamada
God of War Collection. El protagonista de la saga aparece en
Mortal Kombat 9, lanzado el 2011 y en la edición especial de PS3, para jugarse en el modo 1 contra 1.
[1]
El juego narra las aventuras de
Kratos, un general
espartano al servicio de los dioses de la
mitología griega. El desarrollo gira en torno a la idea de la
hibris (desmesura) de Kratos al rebelarse contra los dioses y su propio destino, y la
némesis a la cual se ve sometido, estando así en consonancia con la
literatura griega clásica. Sin embargo, en este caso la hibris de Kratos no sólo no es castigada, sino que le supone una victoria y destino mayor del que él mismo había concebido.
Kratos, el espartano
Kratos, guerrero, fue criado en
Esparta, una ciudad de Grecia caracterizada por ser la cuna de los mejores guerreros. Desde muy pequeño Kratos mostraba gran fuerza, resistencia y tenacidad, a diferencia de su hermano menor, el cual fue secuestrado por Ares y llevado a los dominios de la muerte debido a la profecía del guerrero marcado (donde Kratos al tratar de detenerlo fue golpeado gravemente en el ojo por Ares, causándole su cicatriz). Kratos fue reclutado y separado de su madre. Con gran maestría, entrenamiento, disciplina y constancia, fue escalando rangos en la milicia espartana, hasta alcanzar al grado de general, junto a miles de guerreros que estaban bajo su mando.
Uno tras otro, los pueblos
bárbaros caían ante las tácticas brutales y despiadadas, pero eficientes, de Kratos. Este llevó su ambición al máximo para seguir conquistando ejércitos. un día donde se enfrentó con su destino, un gran ejército de bárbaros le hizo frente. Sus subordinados fueron cayendo uno por uno y Kratos quedó solo a merced del jefe bárbaro y sus guerreros. Kratos llama a Ares, el dios de la guerra, y le pide la victoria a cambio de su alma; Ares mata a todos sus enemigos y Kratos se convierte en su siervo, haciendo masacres y cosas horripilantes.
Las espadas del caos

Kratos estaba a merced del Rey bárbaro, pero para el espartano, la victoria se debía conseguir a cualquier precio, aunque ese precio fuese su mismísima alma. Por eso, ante el inminente golpe de gracia del jefe bárbaro, le suplica al dios de la guerra «
Ares, destruye a mis enemigos y mi alma es tuya». Entonces, el dios desciende del
Olimpo cerrando el trato que le había ofrecido Kratos y destruye a todos los enemigos de éste, quemándolos, explotándoles la cabeza o doblando sus cuerpo hasta quebrarse. Como cierre, entrega a Kratos las Espadas del Caos, espadas forjadas en los fuegos del
Hades, que quedaron fundidas mediante unas cadenas a sus brazos, estas cadenas hirviendo quedaron adheridas por siempre a la carne. Kratos cortó con estas espadas la cabeza del jefe bárbaro. Desde ese momento, ya con la victoria consumada frente a los bárbaros, Kratos se convirtió en el fiel guerrero de su amo, esparciendo con sus ejércitos repletos de feroces soldados el mensaje de guerra y dominio de su dios, Ares.
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